miércoles, octubre 18, 2006

UNA NUEVA FORMA DE ENTENDER EL EJERCICIO DEL PODER

La forma del ejercicio del poder en Maquiavelo está influenciada indiscutiblemente por el pensamiento renacentista, pues para este autor el ejercicio del poder es antropomórfico, lo que significa que se basa en el hombre y se debe al hombre. Por un lado es antropomórfica porque la expresión máxima del ejercicio del poder es el Príncipe, un ciudadano privado capaz de ejercer el poder, por medio de sus habilidades. No es un Dios, ni tiene poderes divinos, sólo cuenta con sus capacidades para cumplir con lo que se propone. El ser un hombre como el resto del pueblo, posibilita que éste último se sienta identificado, característica indispensable para que sea reconocido como soberano. El Príncipe es el símbolo del principado, es el resultado de la voluntad colectiva, por lo tanto debe tener la misma forma que éste. El hecho de que la forma del ejercicio del poder sea antropomórfica implica que las leyes no están preestablecidas, como si lo son las leyes divinas, sino que el Príncipe puede acomodarlas a su propia necesidad, a la realidad del principado. El ejercicio del poder depende entonces de la realidad humana, que es cambiante y dinámica, nunca estática, y su forma implica que se base en un pensamiento autónomo del ser, en la capacidad del ser para adaptarse a las circunstancias. Por otro lado el ejercicio del poder tiene forma humana porque es el resultado de las decisiones, los deseos, las emociones y los pensamientos del hombre. Esto supone que le ejercicio del poder es de una delicadez inexorable, pues puede servir para hacer el bien, como también puede convertirse en una herramienta para afectar a los dominados.